POR AHORA, UNA BUENA RECUPERACIÓN

Ya con el tercer trimestre de 2021 en el espejo retrovisor y con una excelente temporada de reporte de resultados financieros, queríamos aprovechar para presentarles un breve resumen de nuestras perspectivas para el fin de año, discutir los temas más relevantes que estamos observando, sus posibles efectos en las carteras de inversión, y algunas ideas de cómo afrontarlos.


ECONOMÍA ESTADOUNIDENSE: EN CAMINO A SU RECUPERACIÓN

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Desde el punto de vista macroeconómico, la economía estadounidense se encuentra en una sólida fase de recuperación. El Producto Interno Bruto (PIB) creció un +6,3% en el primer trimestre del año, un +6,7% en el segundo y se espera que sea de un +2,0% en el tercer trimestre. El crecimiento interanual para 2021 se espera que sea del +5,7%.


A nivel del desempleo, este ha disminuido significativamente. La tasa de desempleo actual es del 4,6% (octubre de 2021) versus un 15% durante el periodo correspondiente del inicio de la pandemia de marzo-abril 2020. De igual manera, la demanda de bienes y servicios está a un ritmo tan acelerado que las empresas no pueden mantenerse al día con su oferta actual.


A pesar de las buenas noticias, el último trimestre de 2021 comenzó con varios factores a considerar. Hoy en día, la economía estadounidense, específicamente la Reserva Federal, se enfrenta a una economía en camino a su recuperación, pero con algunos síntomas tales como: inflación, cuellos de botella en las cadenas de suministro, escasez de mano de obra, pandemia y riesgos geopolíticos.

EL LIBRO DE JUGADAS DE LA RESERVA FEDERAL Y SU IMPACTO

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La política monetaria de la Reserva Federal es uno de los factores más relevantes para tener en cuenta. Como entidad responsable de la salud económica de EE.UU., La Reserva Federal debe gestionar las actuales presiones y expectativas financieras mientras prepara y ejecuta un plan de acción que permita a la economía de EE.UU. mantenerse bajo control y continuar su tendencia positiva.


Para estar preparada para subir las tasas de interés, -que se esperan sea durante el 2023- la Reserva Federal inició el proceso de reducción de su programa de Flexibilización Cuantitativa (ejecutado para ayudar a que la economía se recupere luego del shock de la pandemia) en donde comenzará a reducir la compra mensual de activos, hoy en 120 mil millones mensuales, y llevarla a cero.


Este proceso de reducción (llamado en inglés “Tapering”) arrancó ahora en noviembre 2021. Por ahora, la Reserva Federal está proponiendo un ritmo de reducción de 15 mil millones por mes.


Desde el punto de vista del mercado bursátil, podríamos esperar cierta volatilidad. Aun así, dado el enfoque moderado de la Reserva Federal, es posible que el mercado ya asuma que se hará progresivamente. El mercado puede reaccionar de manera volátil, pero hasta ahora, se ha estado ajustando de manera satisfactoria, con la excepción mostrada durante el pasado mes de septiembre.

Invertir mientras se espera un ajuste en las políticas monetarias siempre es un desafío, posibles rabietas del mercado bursátil y volatilidad, pero al final, es un mal necesario para una economía saludable.


En estas situaciones, es fundamental recordar a los inversionistas sus objetivos y la visión a largo plazo de sus portafolios. Para minimizar los potenciales efectos, siempre es recomendable una revisión con su asesor financiero de sus posiciones en bonos y acciones, centrándose en reducir la duración de la cartera y reconsiderar cualquier inversión especulativa.

LA INFLACIÓN “NO TAN TRANSITORIA” RIESGOS Y CÓMO AFRONTARLA

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La tasa de inflación interanual en los EE.UU. se ubicó en el mes de octubre en 6.2% -un máximo histórico de los últimos 31 años– versus 5.4% en septiembre y por encima de las expectativas del mercado de 5.8%.


Es altamente probable que la inflación continúe siendo alta durante 2021 y en parte de 2022. Los recientes aumentos en los precios de energía, las limitaciones por los cuellos de botella en las cadenas de suministro, y la escasez de la mano de obra, son algunos factores que evitarán que la inflación caiga más rápido de lo esperado. Sin embargo, la intensidad y el impulso de los aumentos de precios mes a mes probablemente se moderará durante los meses venideros.


La inflación se traduce en un aumento de costos. Para las empresas, el aumento del costo de la materia prima, el transporte y la mano de obra, afectan el resultado financiero de la empresa. Para un inversionista, una empresa con márgenes reducidos no es tan atractiva como antes, lo que afecta su valor. Y, por último, para la Reserva Federal, una alta inflación "no tan transitoria" puede traducirse en un uso acelerado de su mandato para intervenir y usar sus poderes, afectando la tasa de interés.


Durante esta temporada de reportes de resultados, varias empresas han comunicado que esas presiones inflacionarias son más estructurales que transitorias, por lo que aconsejan un aumento de precios en sus servicios y productos en el corto plazo. Será interesante saber si los consumidores serán capaces y están dispuestos a absorber estos aumentos. Hasta ahora lo han hecho.


De cara a los portafolios, las acciones se comportan mejor que los bonos en mercados con presión inflacionaria. Los inversionistas deben favorecer las empresas con buenos rendimientos hoy versus futuros flujos de efectivo, así como revisar inversiones pensadas como especulativas y/o dependientes de un financiamiento barato. También es recomendable considerar los ETFs y fondos mutuos de sectores del mercado para reducir la exposición de acciones individuales y administrar el riesgo de volatilidad.

LA “PROSPERIDAD COMÚN” DE CHINA Y SU DESACELERACIÓN ECONÓMICA

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Durante el trimestre pasado, vimos al gobierno de China apuntando al sector privado a través de las reformas del presidente Xi Jinping, conocidas como "prosperidad común". Estas reformas son una mezcla de iniciativas de control geopolítico y económicas enfocadas en crear una economía más "socialista" mientras se reduce la influencia política de Shanghái y Zhejiang.


Durante el tercer trimestre de 2021, el PIB de la segunda economía más grande del mundo creció un 4,9% -un resultado más débil de lo esperado- y por debajo del 7,9% del trimestre anterior. Esta desaceleración ha provocado alarma sobre su posible impacto y contagio a otras economías.


Hoy, China se enfrenta a varios desafíos. Por un lado, un colapso en el sector inmobiliario (el caso Evergrande), ejerciendo cierta presión sobre su sistema financiero. Por otro lado, una escasez crónica de energía, afectando la producción industrial; una ordenanza anti-COVID muy restrictiva, limitando el uso de la fuerza laboral y reduciendo el consumo; y, por último, una fuerte represión sobre empresas públicas que son gestionadas por influyentes personas privadas. Todos estos factores han entrado en juego en la desaceleración del último trimestre.


Esta desaceleración agrega presión al gobierno chino para que comience a apuntalar la actividad económica flexibilizando los controles de endeudamiento y aumentando el gasto en obras públicas. Incluso si eso sucede, se espera que la actividad económica siga debilitándose antes de que los cambios entren en vigor. Hasta ahora, China no ha realizado cambios significativos para abordar la desaceleración, y sus implicaciones para la economía mundial están por verse.

Hoy, podemos esperar una China que no crezca tan rápido como solía ser, estableciendo un objetivo de crecimiento más modesto y flexible de "por encima del 6%" y en donde tenga “más control sobre la distribución de su riqueza”.


En el lado positivo, las exportaciones chinas han superado las expectativas con un crecimiento interanual del +27,10% (octubre) comparado al +28,10% en septiembre de la mano de una sólida demanda mundial. Mientras tanto, el mercado laboral parece estar sano con una tasa de desempleo del 3,88% en septiembre de 2021.


De cara a los portafolios, invertir hoy en China conlleva una incertidumbre considerable. Recomendamos revisar todas las posiciones de empresas chinas y buscar una alternativa menos volátil, al menos hasta que algunos de los problemas mencionados estén bajo control. Otro enfoque puede ser invertir en ETFs de mercados emergentes si desea invertir en China sin estar completamente expuesto a la volatilidad del país.

CUELLOS DE BOTELLA DE LA CADENA DE SUMINISTROS GLOBAL

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Otro factor que contribuye a la inflación y la desaceleración económica a escala mundial son los cuellos de botella de la cadena de suministro que estamos experimentando actualmente.


Problemas tales como, la limitada actividad portuaria, el aumento de las tarifas de flete, la falta de disponibilidad de contenedores, la escasez de conductores de camiones y/o la escasez crónica de chips (semiconductores) son consecuencias en la cadena de suministro dado el shock de la pandemia en la economía global.


Hoy en día, estos problemas están afectando las perspectivas de crecimiento. Por ejemplo, China informó que su PIB del tercer trimestre creció un decepcionante 4,9% con respecto al trimestre anterior, y los problemas de la cadena de suministro contribuyeron a la desaceleración de la actividad económica.


Asimismo, empresas como Apple han anunciado que podrían reducir entre 5 y 10 millones de unidades de los 143 millones de unidades de su modelo iPhone 13 para la segunda mitad de 2021; sin embargo, Apple está bien posicionada para tener sólidas ventas.


En general, estos cuellos de botella e interrupciones de la cadena de suministro parecen ser transitorios, pero lo suficientemente notables como para continuar con su monitoreo.


De cara a los portafolios, un aumento de costos relacionado por estas situaciones tendrá un impacto más significativo en empresas de bajo margen, que tienden a encontrarse en los sectores de transporte, comercio minorista, construcción y automotriz. Las empresas que deberían verse menos afectadas son aquellas con amplios márgenes de beneficio, costos limitados de materias primas y poca fuerza laboral. Eso debería incluir sectores económicos como software, atención médica y finanzas.

COVID-19 DE PANDEMIA A ENFERMEDAD ENDÉMICA

Photo by CDC on Unsplash

El virus Covid-19 estará a nuestro alrededor durante mucho tiempo. La pregunta clave es cuándo se convertirá en una enfermedad endémica.


En los EE.UU., el camino para convertirse en una enfermedad endémica ha sido difícil, con cuatro oleadas de brotes, vacunación masiva, desinformación y un porcentaje de personas reacias a vacunarse.


Todo esto ha jugado un papel en el objetivo final de acercarse a la inmunidad colectiva para protegernos a todos como sociedad. Hasta ahora, Estados Unidos se encamina hacia ese objetivo, el 67% de la población total ha sido vacunada (al menos una inyección) y se han reportado más de 47MM de casos en total desde el comienzo de la pandemia. El siguiente paso serán las vacunas para la población más joven de 12 años o menos, ya aprobado por la CDC.


Aunque todavía no estamos allí, Estados Unidos está en el camino correcto. Siempre existe la posibilidad de una nueva variante y un nuevo brote, pero hasta ahora, hemos aprendido cómo lidiar con la pandemia y, eventualmente, la podremos tratar como una enfermedad endémica.


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